El lunes 28 se levanta con el cielo despejado y el ambiente algo fresco después de la tormenta de la última noche. Los rayos de luz intentan asomarse sobre el Dru, les Aiguilles de Chamonix y el Dôme de Goûter. Cogemos el coche para ir a comprar el pan, como cada mañana, en la pequeña boulangerie que hay en la carretera en el tranquilo pueblo de La Frasse. Uno de esos momentos agradables que hacen sentirte afortunado de estar en la meca. Después del desayuno, es momento de preparar la mochila a consciencia. No es cuestión de mitificar el Mont Blanc, y mucho menos, perderle el respeto, pero no puede fallar nada. Pasamos por Chamonix antes de dejar el coche en el parking de la bolera, donde ultimamos los detalles antes de mezclarnos entre los turistas que comparten el teleférico con nosotros. Sacamos unas cuantas fotos de la ruta que seguiremos antes de ponernos en marcha por el túnel de hielo que sale a la arista de l'Aiguille du Midi que ya se encuentra sin equipar.
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Le Dru |
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Mallory-Eugster. Cara norte de l'Aiguille du Midi |
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Arista de l'Aiguille du Midi |
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Parapente |
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Traversée des Trois Monts
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Pau, Borja y Aleix. Foto: Marcos Rodríguez |
Ya en el pequeño plateau, nos preparamos para el corto descenso que nos dejará en el Col du Midi. Mientras Pau, Borja y Aleix van hacia el Refuge des Cosmiques (3613m.), Marcos y yo nos acercamos hasta la Arête des Cosmiques para echar un vistazo a la entrada al Glacier Rond y el Couloir des Cosmiques los cuáles tienen una pinta increíble. Subimos hasta el refu, separamos el material y subimos a nuestra habitación donde intentamos dormir un poco. La cena la sirven a las seis y media de la tarde y el refu ya está a petar. Crema, arroz con curry y verduras y pastel de chocolate. Intentamos alargar un poco la sobremesa antes de irnos de nuevo al sobre. Hemos escogido el turno de la una de la madrugada para desayunar y hay que intentar descansar un poco. Nos hidratamos cuanto podemos, aunque las botellas de agua a cinco euros no lo ponen nada fácil. Ya en la cama, intento dormir, pero entre la siesta, que son las ocho y media de la tarde y los nervios por salir, no lo consigo, así que, buen folk en el iPod y a relajarse lo máximo posible. La sensación de sequedad cuando despierto pasada la media noche es brutal, así que, sabiendo que no iba a poder volver a dormirme, salgo disparado de la cama. Entre una cosa y otra, se hace la una. Es hora de ponerse en marcha. Desayuno a base de hidratos, dosis extra de café y a prepararse. Son las dos de la madrugada cuando vamos dejando el refugio atrás en la más completa oscuridad, con el cielo más estrellado que he visto jamás. Las previsiones meterológicas son del todo favorables.
Nos preceden las luces frontales de un par de cordadas mientras subimos las primeras rampas del Mont Blanc du Tacul (4248m.). La sensaciones son extrañas, pero me siento bien. Conseguimos llevar un buen ritmo, suficiente para sentirse a gusto. La falta de referencias hace que me centre en los movimientos de Marcos y me olvide de todo lo demás. Hacemos un primer cambio a crampones para sortear la rimaya. La pendiente es fuerte y los frontales empiezan a mostrarnos los primeros seracs. Las luces de Chamonix iluminan el valle 3000 metros por debajo de donde nos encontramos. El frío empieza a acusarse según pasan las horas y empezamos a desear los primeros rayos de sol. Sobre las cinco, uno de los momentos más esperados cuando una luz rojiza va tiñiendo el este. Sin duda, uno de los momentos mágicos que nos brindó el Mont Blanc. Estamos ya en el hombro del Mont Blanc du Tacul (4120m.).
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On route |
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Amanece. Foto: Marcos Rodríguez
Buscamos el Col Maudit (4035m.) siguiendo la huella que nos dejará en la base del mítico muro del Col du Mont Maudit (4345m.). Está en muy buenas condiciones y no presenta ninguna dificultad, excepto el patio a nuestros pies. Buenos escalones con algún tramo en el que el hielo se deja notar en nuestros crampones. Desde aquí ya podemos ver el Mont Blanc. El tiempo es excelente y las fuerzas siguen intactas. Por primera vez pienso que esto ya no se escapa y me centro en disfrutar cada paso de los que me quedan hasta la cima. Seguimos porteando por un largo flanqueo hasta el Col de la Brenva (4303m.).
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Mont Maudit (4465m.) |
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Col du Mont Maudit (4345m.) |
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Col Maudit (4035m.). Foto: Marcos Rodríguez |
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Primera rimaya |
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Marcos y yo en el muro. Foto: Pau Gómez |
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Col du Mont Maudit (4345m.). Foto: Marcos Rodríguez |
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Buscando el Col de la Brenva (4303m.)
Desde aquí trazamos una diagonal en el Mur de la Côte, último obstáculo antes de afrontar la cresta final del Mont Blanc. Una vez superado, hacemos una breve parada para tomar un té y seguir con las pieles. Montamos las cuchillas, pero la cresta está demasiado helada y decidimos hacer los últimos 300 metros con crampones. Una vez superados los 4500 metros, empieza la lucha. Nos centramos en mantener un ritmo lento, pero constante. Cuesta mucho recuperar e intento concentrarme en cada paso que hago. La cima está ahí, pero parece que no llegaremos nunca. Al oeste, veo como hemos pasado sobradamente el refuge Vallot. Los altímetros nos indican que estamos a menos de 100 metros, hasta que por fin, no hay nada más, ¡hemos hecho cima!. Mont Blanc (4810m.). El viento nos recibe con fuerza y hace bastante frío. Unos cuantos abrazos, unas lagrimillas, fotos de cima y a preparse para el descenso, otro de los grandes momentos de la jornada. Quito las pieles, monto el splitboard, apreto las cinchas, ¡estamos en el techo de los Alpes!. Primeros giros sobre nieve dura antes de encarar la travesía sobre los enormes seracs de les Rochers Rouges hasta el Grand Plateau con un polvazo digno del mes de febrero.

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Mont Blanc (4810m.) |
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Cara norte |
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Travesía sobre las Rochers Rouges
Seguimos el descenso por el Petit Plateau en un increíble descenso entre seracs y grietas. Pasamos por un par de puentes de nieve antes de divisar el Refuge des Grand Mulets (3051m.) y entrar de pleno en La Jonction y el auténtico caos de hielo del Glacier des Bossons. Desde aquí serpenteamos entre puentes de nieve y gigantes bloques de hielo en equilibrio. Es tarde y aceleramos el paso para superar el último obstáculo del día, el penoso flanqueo que nos llevará hasta la estación intermedia del teleférico en el Plan de l'Aiguille (2310m.), donde llegamos a las cuatro de la tarde, catorce horas después de salir del Refuge des Cosmiques. Ahora sí es momento de felicitarse tanto del ascenso como del descenso.
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Foto: Marcos Rodríguez |
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Glacier des Bossons y el Regufe des Grand Mulets |
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La Jonction y Chamonix |
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Aiguille du Midi, Cunningham couloir , Glacier Rond y Cosmiques
Vamos hasta el centro a por unas hamburguesas y unas cervezas. Ya en la gîte, ducha y a disfrutar del papeo en la terraza. Hay ganas de celebrarlo, pero caemos rendidos en la cama hasta la mañana siguiente. Es miércoles, 30 de mayo, mi cumpleaños, y me sorprenden con un pastel de hojaldre y frutas. ¡Vaya cumpleaños! Moltíssimes gràcies! Antes de salir para Barcelona, pasamos por Cham para hacer unas compras. Sobre el mediodía, salimos del valle con la mirada puesta atrás. À bientôt!
Desde aquí quiero dar las gracias a Pau de Dablam Escuela de Freeride por estos años de formación. Sin él, esto no hubiera sido posible. Gràcies mestre! Y por supuesto, dedicar esta cima a todos los que formáis parte de mi vida, de alguna u otra manera. Ja sabeu qui sou! Salut!
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